miércoles, 21 de agosto de 2013

La Felicidad del Cristiano

   En una ocasion le pregunte a Dios, porque me sentia infeliz y desanimado. No entendia como era posible que alguien con Cristo sintiera un vacio. ¿Te has sentido asi alguna vez?

Bueno, yo se que no es algo facil de confesar. Despues de todo, se supone que un Cristiano siempre tenga gozo. Sin embargo, muchos de nosotros tenemos momentos donde nos sentimos que algo falta, que no estamos completos, no sabemos que hacer. En ese momento preguntamos ¿que me pasa? 

Un dia, Dios me contesto. De repente vino a mi mente Ecclesiastes 9.9

         Goza de la vida con la esposa que amas, todos los dias de la vida de tu vanidad....porque esta es tu parte en la vida, y gozate en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.

Esa esposa es la Iglesia y el trabajo es el ministerio que hacemos por ella. Estas son las dos cosas que Dios diseño para que podamos encontrar felicidad en enste mundo vano y vacio... Otra vez, son dos cosas: 1) La comunion con los hermanos 2) El trabajo que hacemos para edificarlos. Cuando no nos envolvemos en estas dos cosas, sentimos un vacio...como que algo nos falta.

Un ejemplo: ¿Nunca te has fijado el gozo que uno siente cuando uno logra algo para el Señor? ¿O como se te levanta el animo al hacer algo bueno por otra persona? Cuando invertimos nuestros dias en glorificar a Dios y en edificar los hermanos de la Iglesia, sentimos una felicidad diseñada por Dios. Es un gozo divino...lo sientes tu y lo siente Dios!

Aquel dia que Dios me hablo esto, me di de cuenta que llevaba mucho tiempo envuelto en cosas que no tienen el poder de hacerme feliz. Andaba sin un proposito que valiera la pena. Me sentia vano.

Escucha bien hermano, el hombre sin propositos en Dios, esta grantizado a perder el gozo y la fuerza de Dios. Fuimos creados para hacer una realidad el gran proposito de Dios en la tierra. Cuando nos alejamos de este proposito, andamos con un rumbo terrenal y nos sentimos como que algo nos falta....un vacio.....un sentimiento penoso....Así es sentir la vanidad de la vida. En cambio, cuando nos dedicamos a cumplir el proposito divino, somos llenos de gozo, paz, y justicia inefable.

     Asi que hermanos mios amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano! Amen! (1 Cor 15.58)


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